jueves, junio 02, 2005

CINCO CURVAS


160 kilómetros hora por autovía. Conduzco yo. Aproximadamente a dos kilómetros llegará un tramo de curvas peligrosas donde se recomienda ir a 80. Y la melodía real-soni-toni-polifónica del móvil de mi pasajera sonando… Una corta conversación, suficiente para saber que la interlocutora, al otro lado, es una conocida mía, simpática, íntima amiga de la dueña del móvil. Y la dueña del móvil que cambia de gesto, y el gesto de la cara que se vuelve inmóvil.

100 kilómetros hora por autovía. Se acerca el tramo de curvas cerradas en acusado descenso. Quinto intento de fecundación artificial frustrado. La amiga, la conocida, la chica simpática, no está contenta esta noche. Me entero al terminar la llamada. No sabía, no tenía ni idea de en qué consistía semejante tratamiento, pero lo descubro hoy, a 100 por hora en autovía y comenzando a pisar el freno cuesta abajo. Es la primera curva.

A la (im)paciente ¿futura? madre se le provoca, para empezar, una “menopausia” artificial que la deja temporalmente yerma y con toda la sintomatología de dicho proceso: malestar, depresión anímica, trastornos de peso, etc. En ese estado, comienza un tratamiento a base de hormonas para, por reacción, hacerle producir gran cantidad de óvulos en poco tiempo (en lugar de uno al mes): pueden ser catorce o quince de golpe, como media, mientras las hormonas provocan crecimiento del vello corporal, sobrepeso, irritabilidad, y todo tipo de reacciones. Luego, los especialistas extraen, en una dolorosa intervención, los óvulos generados y, una vez seleccionados los más adecuados, son inseminados y reinsertados en el útero de la mujer. Después, reposo absoluto, vida sin esfuerzos, máximos cuidados… Pero si, después de todo ello, el cigoto no prospera y el embarazo se frustra, sentimiento de culpa y angustiosa búsqueda de un motivo que justifique el fracaso. Todo eso, multiplicado por cinco.

80 kilómetros hora. Cuántas curvas. Cinco curvas que no lo fueron en el maltratado vientre de la conocida, la amiga, la chica simpática que esta noche está triste. La misma que en un viaje a Marruecos se enamora de una niña de cinco meses que intenta adoptar. Qué difícil tarea: me entero recuperando la velocidad, pasadas las cinco curvas de esta autovía obstétrica que me lleva a casa. Marruecos no es favorable a la entrega de “niñas” en adopción: protegen al sexo femenino, por débil, y por otras razones menos confesables: las mujeres sirven, llegado el momento, para procurar favorables matrimonios concertados y como dócil mano de obra. La última curva es que Marruecos y su país de nacionalidad no cuentan con tratados de adopción.

Llegar a mi destino es ya cuestión de línea recta. 10 kilómetros me separan de él. No son nada, comparados con la distancia que separan al trámite y la cirugía, del tesón y el sentimiento humanos.

Ya en casa, llamamos a la amiga, la conocida de las cinco curvas que no fueron. Bate mayonesa en su casa de campo. Está mejor, me dicen al colgar. Su optimismo es imbatible, parece. Asegura que volverá a intentarlo.

Fotografía: Marietta Davis

  • Info sobre la situación de la mujer en Marruecos / El código de familia / Etc.

    B.S.O. Las Horas - Philip Glass

  • 5 comentarios:

    Blogger laceci said...

    Joder, lo de la menopausia artificial me ha dejao flipando...
    Tampoco es tan importante tener un hijo propio, con la de niñas desamparadas que hay por el mundo...

    1:19 p. m.  
    Anonymous ojos claros said...

    ¡que dificiles que resultan a veces las cosas! mejor pensar en la felicidad que tendrá cuando lo consiga
    ¡..y no me corras tanto!jejeje

    1:29 p. m.  
    Blogger Luces said...

    es de llorar.
    Qué bien lo describes, Jesús.
    Un beso salado.

    8:35 a. m.  
    Blogger Victor Flyte said...

    Hola amigo! Un gran desarrollo y un bonito estilo. Ser mujer, ser madre, ser sensible y desear amar... pienso que a veces no nos enteramos de qué va la vida.
    Me alegro ocntigo de la mejoría de tu amiga.
    Un abrazo!

    11:15 p. m.  
    Anonymous Anónimo said...

    Joer, conozco el tema por cercanía, varias parejas de mi alrededor viven la misma circunstancia, si además añades que son lesbianas, pos más caro aún.


    guasabi

    5:46 p. m.  

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